Por qué debe aprender a nadar un bebé

 

El agua y los niños son una combinación perfecta.  Pasados los primeros cuatro meses de vida, y en unas condiciones adecuadas a sus necesidades, trabajamos con ellos en el agua de la mano de sus padres.  Aunque no lo creáis es muy importante  que el padre o la madre acompañe a su hijo en su nueva aventura acuática. De esta manera se estrechan los lazos afectivos. Los niños se sienten seguros al verse acompañados por ellos. Disfrutan de  ver como durante 45 minutos sus adultos de referencia  tienen su atención concentrada en ellos.

Somos defensores de que se inicien cuanto antes en el medio acuático. Cuanto  más pequeños comienzan  más fácil les resulta. Abren los ojos sin miedo, se mueven de forma expontánea e incluso mantienen la respiración.  A partir de los 9 meses ya  pierden reflejos naturales y comienzan a sentir más desconfianza de un medio que les resulta menos familiar. (más…)