Muchos papás cuando deciden traer a los bebés a la natación no saben muy bien qué se van a encontrar o qué van a trabajar con ellos en el agua. Por eso es conveniente que conozcáis el cómo y el porqué de lo que vais a realizar.

Iniciamos a los bebés en el mundo de la natación a partir de los cuatro o cinco meses. Nuestro principal objetivo es que los pequeños disfruten con el agua, se sientan bien y descubran un medio placentero.Pero, sobretodo, sentamos las bases para que aprendan a nadar. Así que iremos paso a paso.

Paso a Paso, inicio a la natación

bebe con mama agua

El primero de ellos es la familiarización. Introducimos al bebé poco a poco en el agua, hasta que se sienta cómodo en la piscina. El agua es un medio afín. No hace tanto ha pasado nueve meses sumergido en líquido. Pero el  entorno en el que se encuentra es nuevo. Así que para que la aclimatación no sea brusca, buscamos la temperatura óptima, llenamos la pileta de juguetes de goma, incorporamos la música y jugamos con la luz. Queremos que el bebé asocie esta acción con su baño diario.

Es importante que para que el bebé no tenga miedo, el adulto que está con él en el agua lo abrace, lo coloque junto a su pecho, le hable con cariño y le cuente lo bien que lo están pasando y cuanto van a disfrutar en el agua.

El siguiente paso es ya alejarlo poco a poco del cuerpo del adulto siempre en posición prono ( boca a bajo). Realizamos con él algunos movimientos serpenteantes y caminamos alrededor de la piscina. Algo así como un paseo de reconocimiento para que los bebés descubran el espacio en el que se encuentran.

Superadas la primeras sesiones de contacto comenzamos con las inmersiones. Es importante que los bebés aprendan a controlar el sistema respiratorio, bloqueándolo cuando su boca y su nariz estén sumergidos. Esto les sirve como medio de protección  ante un trago de agua.

A partir de los seis o siete meses, cuando el bebé ya es es capaz de matenerse sentado se pueden trabajar con ellos los saltos sentado, el apoyo plantar tanto en colchonetas como en el bordillo, la flotación con material auxiliar y los equilibrios.  A los doce meses un bebé es capaz de conseguir estos movimientos. Cada objetivo se trabaja de manera progresiva. Incorporando en cada sesión un esfuerzo mayor, aunque siempre contando con el estado del bebé. Observamos cómo se encuentra, si está contento, si lo vemos tranquilo,  si está a gusto.  No perdemos de referencia el . Eso es fundamental para dar un paso más.

 

 


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