Al agua, bebés


El niño permanece 9 meses sumergido en líquido, por eso el medio acuático es un medio afín para él. Las habilidades que puede adquirir en el agua son muchísimas.

  • El bebé se siente más seguro y disfruta mucho aprendiendo a nadar al sentir que sus padres tienen su atención concentrada en él.
  • Incrementa el sentimiento de independencia y de autoconfianza del bebé. Aunque todavía no camine, el bebé se puede desplazar en el agua por sí mismo, y eso puede favorecer el despertar de su inteligencia.
  • El bebé aprende a nadar de una forma divertida y saludable. Y saber nadar también es una medida de seguridad. No hay que olvidar de que existe un gran porcentaje de accidentes por ahogamiento de niños.
  • Estimula la confianza en uno mismo y por lo tanto mejora la comunicación con los demás.
  • Los ejercicios suaves, combinados con el agua a una temperatura agradable, relajan al bebé y estimulan su apetito, consiguiendo que coma y duerma mejor. En consecuencia, mejorará su carácter y su comportamiento.
  • Ayuda al bebé a iniciar la socialización sin traumas.
  • Amplia el horizonte de los juegos compartidos.
  • Activa la diversión y el espíritu de juego.
  • Introduce conductas de autocuidado, convirtiéndolas en hábitos sumamente necesarios.
  • La convivencia les ayudarán a relacionarse mejor y compartir actividades junto a otras personas.

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